El filósofo alemán Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling (1775- 1854), contemporáneo y amigo de Hegel, Goethe, Fichte, Kierkegard, Bakunin y Engels, nos regaló una pregunta monumental: ¿Por qué hay algo y no, más bien, nada?
La primera vez que escuché esta pregunta me pasé la noche en vela, tratando de hilvanar respuestas a esta interrogante que me superaba desde todo punto de vista. En algún momento no había nada (ni siquiera existía el tiempo), en seguida ocurrió el Big – Bang (hace 15 mil millones de años) y de repente, estoy aquí sentado frente a mi laptop, escribiendo este post. Esto es muy extraño ¿qué ocurrió en ese lapso de tiempo? ¿cómo pudo ocurrir todo esto?
Si observamos el conjunto de respuestas posibles, podemos clasificarlas en dos tipos:
- La primera respuesta es lo que podríamos llamar la filosofía del "no preguntes tonteras”, es decir, el universo existe, simplemente ocurre, no hay nada detrás y todo es accidental o aleatorio. Aquí se inscribe el materialismo científico, el naturalismo, el positivismo, el análisis lingüístico, el empirismo, etc.
- La segunda respuesta propone que “hay algo más”, hay una pauta, un orden, una inteligencia más amplia y elevada. Este orden, lo podemos llamar Dios, Tao, Razón, Brahman, Mahamaya, Geist, etc.
En los tiempos actuales, la primera respuesta goza de popularidad y aceptación. Se nos dice que preguntas del tipo ¿Por qué ocurren las cosas? ¿Por qué estoy aquí?, son confusas, patológicas e infantiles. Dejar de hacernos estas preguntas, vendría a ser un acto de madurez.
Mi opinión va en el sentido opuesto, considero que no hay nada más infantil y cobarde que rechazar estas preguntas fundamentales y por lo tanto, acepto el desafío de hacerme estas preguntas permanentemente y opto por creer en un orden detrás de la evolución del universo. Sin embargo, aceptar estas preguntas me obliga a hablar de evolución, sentido y espiritualidad ¿de qué otra manera podríamos explicar que pasó entre medio?. Aceptar que el universo “no es lo que parece” y que “algo más está ocurriendo”, es un acto de arrojo, que obliga a preguntarse por el cosmos, por la materia, la vida, la mente y el alma...
¿Por qué me habré acordado de esta notable pregunta de Schelling, en este preciso momento? , parece que se viene una noche muy larga…
Esta reflexión continuará...






Felicitaciones
Lo felicito por haber cumplido con su palabra, de iniciar un blog el 2007, aunque fuera al filo.
se ve interesante. Exito